8 minuto(s) de lectura

Potenciómetro: cuándo compensa de verdad

Un potenciómetro solo cambia algo si vas a entrenar con estructura. Esa es la frase entera. Si tu plan es salir los sábados y meterle cuando apetece, el aparato te dará un número muy preciso que no vas a usar para decidir nada, y ese número cuesta entre trescientos y mil euros.

Si en cambio haces series, sigues un plan o compites en marchas largas donde dosificar el esfuerzo decide tu resultado, es la mejor compra de material que puedes hacer, por delante de las ruedas y muy por delante de cualquier ligereza que puedas comprar por ese dinero.

Qué aporta que el pulso no

El pulsómetro lleva treinta años siendo la referencia y sigue siendo útil, pero tiene tres problemas que el potenciómetro no tiene.

El primero es el retardo. Cuando arrancas una serie, el pulso tarda entre veinte y cuarenta segundos en subir a donde corresponde. En una serie de tres minutos, eso significa que casi un cuarto del intervalo lo has hecho a ciegas. La potencia responde en menos de un segundo, así que puedes ajustar el esfuerzo desde el primer pedaleo.

El segundo es la deriva. El pulso a la misma intensidad sube con el calor, con la deshidratación, con la fatiga acumulada y con el café de la mañana, y baja cuando estás cansado de verdad. Doscientos vatios son doscientos vatios en enero y en agosto. Esa estabilidad es lo que permite comparar una sesión de hoy con una de hace tres meses y saber si has mejorado.

El tercero es la dosificación en subida. En un puerto largo el error clásico es salir demasiado fuerte porque las piernas van bien y el pulso todavía no ha reaccionado. Con potencia pones un techo y lo respetas desde el metro cero, y llegas arriba con margen. Es la aplicación más inmediata y la que más gente nota el primer día.

Los tipos de montaje

Pedales. Se cambian en cinco minutos con una llave de pedales y se pasan de una bici a otra sin taller. Es la opción lógica si tienes bici de carretera y gravel, o si viajas y alquilas bici. A cambio, van en la parte de la bici que más se golpea, y estás atado al sistema de calas del fabricante. Si ya usas ese sistema, no es problema. Si usas otro, súmale el coste de cambiar calas y zapatillas al cálculo.

Biela o eje. Normalmente la biela izquierda, que es la forma más barata de entrar. Va protegida, no condiciona las calas y se olvida uno de que existe. El inconveniente es que es específico del grupo y de la longitud de biela, así que hay que comprobar compatibilidad antes de comprar, y moverlo a otra bici implica desmontar.

Araña o plato. Mide en el punto donde se transmite la fuerza real de las dos piernas, sin doblar el dato de una sola. Es la opción más precisa y la más cara, y queda ligada al grupo que montes.

Buje trasero. Existe, mide potencia en la rueda y tiene la ventaja de que se cambia de bici cambiando la rueda. Es una categoría minoritaria y con poca oferta.

Para la mayoría, la decisión real es entre pedales de un lado y biela izquierda, y se resuelve preguntándose si vas a querer moverlo entre bicis.

Un lado o dos

Un potenciómetro de un solo lado mide la pierna izquierda y multiplica por dos. Si tu reparto real es 48 a 52, el dato tendrá un sesgo del cuatro por ciento.

Aquí está la clave que casi nadie explica: ese sesgo no importa para entrenar. Tu FTP lo mides con el mismo aparato con el que luego haces las series, así que las zonas salen sesgadas exactamente igual y todo encaja. Lo que importa no es que el número sea verdadero, es que sea el mismo número cada día.

Deja de valer en tres casos. Si tu desequilibrio es grande, por ejemplo tras una lesión, el dato de una pierna no representa el total. Si el desequilibrio cambia con la fatiga, cosa que pasa, el sesgo deja de ser constante. Y si necesitas comparar tus vatios con los de otra persona o con una tabla externa, el sesgo se convierte en un error real.

Para el noventa por ciento de la gente que se compra su primer potenciómetro, un lado es suficiente y ahorra la mitad del dinero.

Precisión, calibración y otras cosas que se confunden

Los fabricantes anuncian precisiones de más menos uno o dos por ciento. Ese número se interpreta mal casi siempre. Lo relevante para entrenar no es la exactitud absoluta, es la repetibilidad: que el aparato dé lo mismo hoy, mañana y dentro de seis meses en las mismas condiciones.

Lo que rompe la repetibilidad es sobre todo la temperatura. Las galgas extensométricas cambian de comportamiento con el calor, y por eso los modelos serios llevan compensación térmica. Salir de un garaje a veinte grados a una mañana de cinco puede desplazar la lectura si el aparato no compensa bien.

De ahí viene la única rutina obligatoria: el ajuste a cero, o zero offset, antes de cada salida. Se hace desde el ciclocomputador, con la bici quieta, la biela vertical y sin peso en el pedal, y tarda tres segundos. Saltárselo es la causa más común de que alguien diga que su potenciómetro se ha vuelto loco.

Y una advertencia sobre las comparaciones: si mides con un potenciómetro en la calle y con un rodillo en casa, los números no van a coincidir, y no significa que uno esté roto. Miden en puntos distintos de la cadena de transmisión y con métodos distintos. Compara cada uno consigo mismo.

Qué haces realmente con los datos

Comprar el aparato es la parte fácil. Lo que lo justifica es lo que haces después.

Establecer un umbral. Un test de veinte minutos, o el análisis de tus mejores esfuerzos, te da una referencia de umbral funcional. De ahí salen las zonas de entrenamiento, y de las zonas salen las sesiones.

Hacer series bien. Una serie de cuatro por ocho minutos en zona umbral solo funciona si las cuatro series son iguales. Sin potencia, la primera sale un diez por ciento fuerte y la última se cae, y el estímulo no es el que buscabas. Con potencia tienes un objetivo en pantalla y lo respetas.

Dosificar en carrera o marcha. Es la aplicación más rentable para el ciclista de fondo. Sabes que por encima de cierta cifra vas a pagar, y pones ese techo en el primer puerto en lugar de descubrirlo en el cuarto.

Medir carga. Cuantificar cuánto trabajo has hecho en una semana te permite decidir si el fin de semana toca apretar o descansar, que es la decisión que más cambia el rendimiento a medio plazo y la que peor se toma por sensaciones.

Ver la curva de potencia. Saber cuántos vatios sostienes cinco segundos, un minuto, cinco minutos y veinte te dice qué tipo de ciclista eres y dónde tienes el agujero. Es información que el pulso no te da de ninguna forma.

Nada de esto pasa solo. Si no vas a hacer al menos las dos primeras cosas, el aparato es un adorno caro.

Cuándo no compensa

En MTB y enduro. La potencia en montaña es un dientes de sierra constante, con tramos donde no pedaleas y otros donde el terreno manda por completo. Los datos son ruidosos y las conclusiones, pobres. Si entrenas en montaña pero quieres medir, la solución práctica es medir en la bici de carretera o en el rodillo, y en montaña centrarte en otras cosas. Para el uso normal en MTB, un buen ciclocomputador con GPS da más valor por euro.

En ciudad y en salidas sociales. No hay nada que dosificar y no hay estructura que respetar.

Si vas a entrenar sobre todo dentro. Un rodillo interactivo ya te da potencia repetible y además te da control de resistencia. Comprar potenciómetro y rodillo a la vez tiene sentido; comprar potenciómetro para usarlo solo en el rodillo, no. Lo comentamos al probar un rodillo de rodillos clásico y en el análisis de Zwift como plataforma.

Si tu ciclocomputador no lo va a mostrar bien. Cualquier unidad con ANT plus o Bluetooth vale, incluidas las económicas: un iGPSPORT BSC300T empareja un potenciómetro sin problema. Lo que sí conviene es tener campos configurables y una media de tres segundos, porque la potencia instantánea salta demasiado para pilotar por ella.

Precio y segunda mano

En 2025 el escalón de entrada está en la biela izquierda, alrededor de trescientos a cuatrocientos euros. Los pedales de un solo lado se mueven algo por encima, y los de doble lado saltan al entorno de los ochocientos a mil. La araña queda en la parte alta y depende del grupo.

El mercado de segunda mano es razonable en bielas, porque hay poco que se estropee, y más delicado en pedales, donde los golpes acumulados y la batería son un riesgo real. Si compras usado, pregunta por la fecha de compra, comprueba que el fabricante sigue dando firmware para ese modelo y haz un ajuste a cero delante del vendedor.

El veredicto

Cómprate un potenciómetro si vas a entrenar con estructura, y compra el de un solo lado. Es la mitad de dinero, hace el noventa por ciento del trabajo y el sesgo de medir una pierna no afecta a lo que vas a hacer con el dato.

Si no vas a estructurar el entrenamiento, ahórratelo sin ninguna mala conciencia. Un ciclista con pulsómetro que sale tres veces por semana progresa más que uno con potenciómetro que sale una. El aparato no entrena por ti; solo hace que el entrenamiento que ya haces sea más exacto.

Actualizado:

Deja un comentario