Zapatillas de fútbol sala: cómo elegir
Antes de mirar marcas hay que mirar el sufijo. En fútbol sala la zapatilla correcta lleva IC o IN en el nombre, que significa indoor court: suela de goma lisa, sin tacos, y compuesto que no deja marca en el parqué. Todo lo demás, por muy bien que se llame, es una bota de exterior o una zapatilla de calle.
Esa confusión es más común de lo que parece, porque los fabricantes reutilizan el nombre de sus gamas estrella en modelos que no tienen nada que ver entre sí.
El error que más se repite
Tres ejemplos de nombres que suenan a fútbol y no valen para pista:
Puma Future Rider. Pese al nombre, pertenece a la línea de estilo de vida de Puma. Es una zapatilla retro de calle con entresuela blanda: ni el compuesto ni el dibujo de la suela están pensados para frenar en seco sobre parqué, y la amortiguación alta hace justo lo contrario de lo que quieres, que es notar el suelo.
Nike Mercurial Vapor. Es una bota de velocidad para césped. Existe en versión IC, pero entonces el nombre lleva ese sufijo; el modelo a secas es de tacos y lo que se dice de su tracción se refiere a hierba, no a pista.
Mizuno Morelia Neo. Misma historia: la Morelia Neo es una bota de campo. En el catálogo europeo de Mizuno la búsqueda de un Morelia de sala no devuelve nada, solo la Neo de exterior, así que si buscas Mizuno para pista tendrás que confirmar en la ficha que el modelo concreto es indoor antes de comprarlo.
Qué sí es una zapatilla de sala
Nike React Gato. Está diseñada específicamente para fútbol sala. Suela de goma lisa con dibujo circular en la zona del metatarso para pivotar, ajuste muy ceñido y espuma React en la entresuela, que amortigua sin elevar demasiado el pie. Es la más cara del grupo y para quien juega un partido a la semana cuesta justificarla.
Adidas Predator en versión IN. La familia Predator existe en varias construcciones y la que interesa aquí es la que termina en IN. El argumento de la gama es el control del balón: relieve en el empeine para golpear con más agarre. El modelo 20.3 IN que se recomendaba en muchas listas es de 2020, así que si lo encuentras será stock antiguo u outlet, no la versión vigente.
Joma. Es la opción que se pasa por alto fuera de España. La marca tiene catálogo específico de fútbol sala, no adaptaciones de botas de campo, y suele salir bastante más barata que las tres grandes a igualdad de uso.
Lo que decide la compra
Suela. Goma lisa, no marcante. Si la pista es de parqué o resina, una suela que deje marca puede prohibirte jugar directamente.
Altura del pie sobre el suelo. Cuanto más baja, más estable en los cambios de dirección. Es lo contrario de lo que se busca en running, y por eso una zapatilla de correr es mala elección para la pista.
Refuerzo en la puntera. En sala se golpea el balón con la punta más de lo que nadie admite, y ahí es donde se descosen las zapatillas.
Amortiguación justa. Suficiente para aguantar noventa minutos sobre cemento pintado, no tanta como para perder la sensación del suelo.
Cómo elegir la talla
El ajuste debe ser más ceñido que en calzado casual. Lo ideal es medio centímetro entre el dedo gordo y la puntera, sin holgura lateral que permita que el pie se desplace dentro de la zapatilla en los cambios de dirección bruscos. Probarlas con los calcetines que usarás en competición evita sorpresas el día del partido.
Las marcas varían en horma: Adidas tiende a ser más estrecha, Nike se queda en un ancho medio y Mizuno fabrica modelos más anchos, adecuados para pies con empeine alto. Si compras online, consulta la tabla de medidas del fabricante en centímetros en lugar de fiarte de la talla europea, que no es equivalente entre marcas.
Mantenimiento
La suela de goma lisa pierde agarre cuando acumula polvo, y eso pasa en una sola sesión. Limpiarla con un paño húmedo antes de cada partido devuelve la tracción original, y es la diferencia entre frenar donde quieres y frenar medio metro después.
Las zapatillas dedicadas solo a pista duran mucho más que las que se usan también como calzado diario, porque el asfalto lima el dibujo de la suela a una velocidad que el parqué no se acerca a igualar.
La horma interior se deforma con el sudor acumulado. Sacar las plantillas después de cada uso y dejar secar en un sitio ventilado evita hongos y malos olores y mantiene el soporte del arco durante más tiempo. Para quien entrena tres o más veces por semana, dos pares en rotación permiten un secado completo entre sesiones y alargan bastante la vida de ambos.
Conclusión
De la lista habitual de recomendaciones, la Nike React Gato es la única que es inequívocamente una zapatilla de fútbol sala. La Adidas Predator vale si te aseguras de coger la variante IN. Y antes de comprar cualquier otra cosa, busca el sufijo en el nombre del modelo y mira la foto de la suela: si tiene tacos o si la goma es de color oscuro y blanda, no es para pista.
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