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Zapatillas de skate: vulcanizada o cupsole

Una zapatilla de skate se distingue de una zapatilla normal en tres cosas: el compuesto de la suela, el refuerzo de la zona del ollie y la construcción. Si falta cualquiera de las tres, lo que tienes es una sneaker con estética de skate.

Aquí se comparan las Vans Old Skool Pro, las Nike SB Dunk Low y las Adidas Busenitz, que son tres modelos de skate de verdad, y se explica la decisión que importa antes que la marca: suela vulcanizada o cupsole.

Vulcanizada o cupsole: la decisión real

La suela vulcanizada se fabrica pegando la goma directamente a la parte superior con calor y presión. Sale una zapatilla flexible, con la suela fina y mucho contacto con la tabla. Notas la lija bajo el pie, y esa sensibilidad es lo que hace que un flip salga limpio o no.

La construcción cupsole usa una suela independiente cosida y pegada, más gruesa y casi siempre con entresuela de EVA. Protege mucho mejor en las caídas y en los aterrizajes desde altura, pero el pie deja de leer la tabla con la misma precisión.

De ahí sale la regla práctica. Si patinas flat ground y skatepark, y lo tuyo son los trucos técnicos, quieres vulcanizada. Si haces street con escaleras, gaps y drops, quieres cupsole, porque lo que acaba lesionando no es fallar un truco sino recibir el impacto quince veces en una tarde.

Vans Old Skool Pro

Vulcanizada, lona y ante, suela waffle. Es el modelo de referencia y sigue siéndolo por una razón: la relación entre agarre y tacto de tabla es difícil de mejorar. La línea Pro no es la Old Skool de calle, lleva refuerzos internos en la zona de desgaste y más amortiguación en la plantilla.

Lo que no hace es proteger. Es una suela fina sobre una entresuela mínima. En un día de escaleras los talones lo notan, y si vienes de una zapatilla de running te va a parecer que patinas descalzo durante la primera semana.

El precio de la línea Pro se ha ido acercando al de modelos con más tecnología, y para alguien que patina un rato el fin de semana la versión normal de la Old Skool cuesta bastante menos y aguanta lo suficiente.

Nike SB Dunk Low

Cupsole, con Zoom Air en la plantilla. Es una zapatilla de skate legítima, la línea SB existe precisamente para eso, y la amortiguación en el talón es superior a la de cualquier vulcanizada.

Aquí hay un problema que no tiene nada que ver con patinar. La SB Dunk Low se ha convertido en objeto de coleccionismo y muchas ediciones se revenden muy por encima del precio de tienda. Si vas a comprar unas para patinar, comprueba que estás pagando precio de calzado deportivo y no precio de reventa, porque la zapatilla es la misma y el desgaste también: unas Dunk se destrozan igual de rápido que cualquier otra.

Va rígida las primeras semanas. Eso es normal en cupsole y se pasa, pero conviene saberlo antes de estrenarlas el día que quieres probar un truco nuevo.

Adidas Busenitz

Cupsole también, modelo pro de Dennis Busenitz, con suela de goma tipo copa y refuerzo en la puntera. Es el término medio de los tres: más protección que las Vans, más contacto con la tabla que las Dunk.

Su punto flojo es la durabilidad del ante en la zona del ollie cuando se patina a diario. Es también el punto flojo del noventa por ciento del calzado de skate, así que no es un defecto del modelo, pero si patinas cinco días por semana vas a pasar por caja más a menudo de lo que te gustaría.

Por qué siempre se rompen por el mismo sitio

El lateral del pie delantero, justo donde el zapato roza la lija al hacer un ollie. Ahí la tabla actúa como papel de lija, porque es exactamente lo que es.

Por eso los modelos de skate llevan refuerzo en esa zona, ya sea una capa extra de ante, un panel de goma o costuras ocultas para que el hilo no quede expuesto. Una sneaker de calle no lo lleva, y por eso dura tres sesiones. Es el detalle que conviene mirar en la foto del producto antes de comprar: si la costura del panel lateral está a la vista, ese es el punto por donde se va a abrir.

Talla y ajuste

Ajustadas, pero no apretadas. El pie no debe moverse dentro de la zapatilla en un cambio de peso, porque ese milímetro de holgura es lo que hace perder un truco y lo que raspa el talón hasta sacar una ampolla.

Pruébalas siempre con el calcetín que usas para patinar. Un calcetín técnico fino y uno de algodón grueso pueden ser media talla de diferencia, y las zapatillas de skate no dan de sí tanto como parece: la lona cede, la suela y el refuerzo no.

Mantenimiento

Nunca a la lavadora. El tambor separa la suela vulcanizada de la parte superior, que es justo la unión que sostiene toda la zapatilla, y eso no se arregla después.

Cepillo seco para el ante, jabón neutro y trapo húmedo para la lona, y secado a la sombra. El calor directo endurece la goma y la vuelve resbaladiza. Si patinas a menudo, dos pares en rotación es la forma más barata de alargar la vida de los dos, porque la espuma de la plantilla necesita horas para recuperar su forma.

Qué comprar

Para skatepark y trucos técnicos, las Vans Old Skool Pro. Para street con impactos, las Nike SB Dunk Low si encuentras un par a precio de tienda y las Adidas Busenitz si no. Y por encima de la marca, comprueba la construcción de la suela y el refuerzo lateral, porque eso es lo que separa una zapatilla de skate de una zapatilla que lo parece.

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