Como guardar tus cartas sin que se estropeen
Lo que estropea una colección casi nunca es un accidente espectacular. Es la humedad de una pared exterior durante tres inviernos, la luz de una ventana que da al sur, una carpeta de anillas de los años noventa y una goma elastica que alguien puso alrededor de un mazo en 2011. Los cuatro danan despacio y ninguno se ve venir hasta que ya esta hecho.
La buena noticia es que protegerlas bien cuesta poco. La mala es que casi todo el mundo protege la carta cara y guarda el resto de cualquier manera, cuando el problema del entorno afecta igual a toda la caja.
Los cinco enemigos
La humedad es el mas destructivo con diferencia. El carton de una carta es higroscopico: absorbe agua del aire y se hincha, y como las capas de la carta no se hinchan igual, el resultado es ondulación. Por encima del 60 por ciento de humedad relativa el efecto es cuestion de semanas. Por debajo del 35 pasa lo contrario, la carta pierde flexibilidad y las esquinas se astillan al manipularlas.
La luz decolora. La tinta de impresión pierde primero los rojos y los amarillos, y una carta expuesta a luz solar directa durante unos meses queda visiblemente lavada frente a una identica que estaba en una caja. No hace falta sol directo: la luz difusa de una habitación clara también actua, solo que mas despacio.
El PVC es el enemigo silencioso. Las fundas y carpetas fabricadas con cloruro de polivinilo llevan plastificantes que migran con el tiempo hacia lo que tengan en contacto. El resultado es amarilleo, una capa pegajosa y, en los casos peores, que la carta se quede adherida al plástico. Si has abierto una carpeta de hace treinta años y las cartas olian raro, eso era exactamente esto.
La presión y la deformación. Una goma elastica alrededor de un mazo deja marcas permanentes en las cartas de arriba y de abajo en cuestion de meses. Apilar cajas pesadas encima de una colección produce el mismo daño repartido. Y guardar una caja a medio llenar hace que las cartas se venzan hacia el hueco y se doblen.
Las manos. La grasa natural de los dedos se transfiere a la superficie y atrae polvo, y el borde blanco de una carta es donde primero se nota. No es dramatico, pero es acumulativo, y explica por que las cartas que mas te gustan suelen ser las que peor están.
Protege según lo que vale, no según lo que te gusta
Este es el criterio que ordena todo lo demás. Aplicar la protección máxima a toda la colección es caro y lento, y aplicarla solo a lo que te hace ilusión deja desprotegido lo que de verdad cuesta dinero.
Cartas de menos de un euro (el bulk). Caja de carton libre de acido, ordenadas en vertical, sin fundas. Lo único que importa aquí es el entorno: que la caja no este en un garaje. Rellena el hueco final con carton para que las cartas no se venzan.
De uno a veinte euros. Funda de polipropileno y album de carga lateral, o caja con las cartas enfundadas. A este nivel la funda ya se paga sola, porque el salto de estado que evita vale mas que los pocos centimos que cuesta.
De veinte a doscientos euros. Funda interior ajustada, funda exterior estándar y toploader rígido. Es el estándar de la afición por una razon: es barato, ocupa poco y protege contra prácticamente todo salvo un desastre. Los toploaders se guardan en vertical dentro de una caja, nunca sueltos en un cajon.
Mas de doscientos euros. Funda ajustada y estuche magnetico rígido del grosor adecuado. Los estuches se venden por puntos según el grosor de la carta: 35 puntos para una carta normal enfundada, y valores mayores para cartas gruesas, reliquias o parches. Meter una carta fina en un estuche demasiado grueso la deja bailando dentro, que es justo lo que querias evitar.
Cartas gradeadas. La carcasa ya hace el trabajo. Guardalas en vertical, en cajas pensadas para ese formato, y no las apiles en horizontal: el peso combado acaba deformando las carcasas de abajo.
Fundas: lo que hay que mirar
El material es lo primero y no es negociable. Busca polipropileno, y en la descripción las palabras libre de acido y sin PVC. Cuesta prácticamente lo mismo que el material malo y es la diferencia entre conservar y deteriorar. Lo desarrollamos con mas detalle en la guia completa de fundas para cartas.
El tamaño importa mas de lo que la gente cree. El estándar de 66 por 91 milimetros cubre Magic, la mayoría de juegos de mesa y las cartas de tamaño poker. Pero las cartas japonesas de Pokemon y Yu-Gi-Oh miden alrededor de 59 por 86, y meterlas en una funda estándar las deja sueltas, con el borde superior expuesto y moviendose cada vez que manipulas el mazo. Para esas existen fundas de tamaño reducido, y además son la funda interior natural en un doble enfundado.
El acabado no es solo estética. Las fundas mate deslizan mejor al barajar y no reflejan, las brillantes se ven mejor pero se pegan entre si, y las que llevan la cara interior lisa y la exterior mate son el compromiso habitual para jugar.
Y una cosa que casi nadie comprueba: las fundas se degradan. Una funda que lleva cinco años jugandose tiene microrayas, esquinas blancas y probablemente ya no protege como el primer día. Cambiar las fundas de un mazo que se usa es mantenimiento normal, no un capricho. Sobre si merece la pena enfundar en juegos de mesa donde no hay valor de colección, dimos nuestra opinion en enfundar o no enfundar.
Albumes y cajas
Un album para cartas tiene que cumplir tres cosas: paginas de carga lateral, encuadernación cosida y cierre que impida que se abra solo.
La carga lateral es la mas importante. Las paginas que cargan por arriba parecen practicas hasta que giras el album del reves y se te caen doce cartas al suelo. La carga lateral, con la boca hacia dentro del lomo, hace fisicamente imposible que se salgan.
La encuadernación cosida evita el problema de las anillas. Una carpeta de anillas marca las cartas de las paginas cercanas cada vez que se cierra a presión o se apila, y esas marcas son permanentes. Si ya tienes una, al menos guardala siempre en vertical y sin peso encima.
Las cajas de carton para volumen tienen que ser libres de acido, algo que las cajas genericas de mudanza no cumplen. Y hay dos reglas de llenado: ni tan apretado que cueste sacar una carta, porque al forzarla se doblan las esquinas, ni tan suelto que las cartas se venzan. Rellena el hueco con carton.
Para transporte, una caja de mazo rígida es lo mínimo. La mochila aplasta, el bolsillo dobla y el asiento del coche se calienta al sol. Nosotros probamos un formato compacto en la review de un card holder de un litro y una solución de transporte específica para Pokemon en este maletin de accesorios.
Donde guardarlas en casa
La regla práctica: si el sitio no es cómodo para ti, tampoco lo es para las cartas.
Descarta el garaje, el trastero, el altillo bajo cubierta y cualquier armario que comparta pared con el exterior o con un baño. Son los cuatro sitios donde la gente guarda las colecciones grandes porque ocupan mucho, y los cuatro combinan humedad alta con oscilaciones de temperatura.
El sitio bueno suele ser un armario interior de una habitación que se usa a diario, a media altura, no en el suelo. En el suelo están las inundaciones domesticas, el vapor de la fregona y el polvo.
Si vives en una zona húmeda, mete bolsas de gel de silice en las cajas y cambialas o regenaralas cada pocos meses. Cuestan poco y son la única medida activa que hace falta en casa. Un higrometro digital de los que se usan para guitarras o instrumentos vale menos de quince euros y te dice si tienes un problema antes de que sea visible.
Y si expones parte de la colección, hazlo con cristal con filtro UV y lejos de la luz directa. Una carta enmarcada frente a una ventana es una carta con fecha de caducidad.
Errores comunes
- La goma elastica. Deja marcas permanentes. No hay excepción ni truco: usa una caja de mazo.
- Guardar cartas en la funda del sobre. El plástico del sobre no es de conservación y muchas veces lleva PVC.
- Limpiar una carta. Cualquier intento de limpiar, borrar o retocar se detecta y se considera alteración. Una carta con polvo vale mas que una carta manipulada.
- Apilar toploaders en horizontal. El peso vence el plástico y presiona las cartas de abajo. En vertical, siempre.
- Mezclar cartas enfundadas y sin enfundar en la misma caja. Las enfundadas son mas gruesas y crean puntos de presión desiguales.
- Fiarse de la memoria. Si tienes cartas de valor, fotografialas y anota donde están. Sirve para el seguro y para no descubrir dentro de cinco años que una caja lleva dos mudanzas en el balcon.
Y el gradeado
Gradear tiene sentido cuando el valor de la carta en buen estado es varias veces el coste del servicio más el envío asegurado. Por debajo de eso pagas más por la carcasa de lo que la carcasa añade.
Antes de enviar, mira la carta con luz rasante y una lupa: buscas microrayas en la superficie brillante, blanqueo en los bordes y esquinas romas. Si ves cualquiera de esas tres cosas, el resultado va a bajar dos o tres puntos y probablemente no compense. Y el centrado de impresión, que no puedes cambiar, es lo que mas suele limitar la nota.
El resto es lo de siempre: enfunda, mete en semirrigido, empaqueta bien y asegura el envio. La parte cara del gradeado no es la tasa, es la carta perdida en el correo.
En resumen
Compra fundas de polipropileno sin PVC, usa albumes de carga lateral, guarda todo en vertical en un armario interior de la casa y tira las gomas elasticas. Con eso resuelves el noventa por ciento del problema por muy poco dinero.
El resto, toploaders y estuches magneticos, es protección adicional para las cartas que la justifican por valor. Y si solo vas a cambiar una cosa después de leer esto, que sea sacar la colección del garaje.
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