Regalos para ciclistas por presupuesto
El mejor regalo para un ciclista es algo que se gaste. Consumibles, ropa técnica y accesorios que se rompen o se pierden son siempre acierto, porque son cosas que compra igualmente y agradece no tener que comprar. Lo que falla es regalar componentes: dependen de la medida exacta del cuadro, del estándar de la bici y de una preferencia personal que rara vez se conoce.
Lo que sigue está ordenado por presupuesto, que es como se decide de verdad.
Menos de 20 euros
Aquí manda el consumible. Cámaras de repuesto de la medida correcta (mira el flanco del neumático antes), pastillas de freno, grasa o cera de cadena de marca conocida como Squirt o Muc-Off, y calcetines técnicos de ciclismo, que se acaban gastando y nunca se tienen suficientes.
También entran las cintas de manillar, que son de las pocas piezas que se pueden regalar sin conocer medidas, y las luces traseras LED recargables por USB. Una luz trasera es el accesorio que más gente lleva estropeado o descargado, y cuesta poco regalar la que va a usar todos los días.
De 20 a 50 euros
Multiherramientas de calidad, del tipo de la Crankbrothers M19, que sustituyen la bolsa entera de llaves Allen sueltas. Bidones de acero inoxidable. Guantes de invierno térmicos, que es el primer sitio por donde se pasa frío y lo último que la gente se compra a sí misma.
Un juego de luces delantera y trasera con potencia real para carretera abierta también cabe en este rango si se busca bien.
Y los soportes de móvil para manillar tipo Quad Lock o SP Connect. Son extremadamente útiles para navegación, pero ojo: se compran para un modelo de móvil concreto, así que hay que saber cuál tiene la persona o regalar la versión universal.
De 50 a 150 euros
Gafas fotocromáticas, que resuelven el problema de entrar y salir de zonas de sombra sin cambiar de lente. Mochilas de hidratación de Camelbak o Dakine. Rodilleras de protección tipo Fox Launch Pro para quien haga enduro o descenso.
Las suscripciones anuales a Komoot o Strava Premium encajan aquí y son un buen regalo para quien ya usa la versión gratuita, porque desbloquean planificación de rutas y análisis de entrenamiento. Para quien no la usa, es una suscripción que caduca sin haberse abierto.
Más de 150 euros
Ciclocomputadores GPS, cascos de gama alta con MIPS, zapatillas automáticas con suela rígida, o una revisión completa en un taller profesional, que es menos vistoso y más útil de lo que parece.
Un estudio biomecánico, lo que se llama bike fitting, mejora comodidad y potencia y previene lesiones. Es de esas cosas que muchos ciclistas quieren y casi ninguno se regala a sí mismo, y por eso funciona tan bien como regalo.
Un curso de técnica de MTB, que se imparte en bastantes bike parks, mejora directamente la diversión y la seguridad, y no ocupa sitio en el garaje.
Los rodillos de entrenamiento interactivos básicos permiten conectar la bici a Zwift o TrainerRoad y convierten el invierno en algo llevadero, que es cuando más gente abandona.
Qué mirar antes de comprar tecnología
Si el regalo es un ciclocomputador o una cámara de acción, comprueba la fecha del modelo. En estas dos categorías es habitual encontrar en tiendas modelos de hace cinco o seis años a precio de novedad, con el mapa desactualizado o sin soporte de software. Antes de pagar, mira qué generación es y si el fabricante sigue publicando actualizaciones para ella.
Lo mismo con los cascos. Un casco tiene fecha de fabricación impresa dentro y la espuma envejece, así que un modelo con años de almacén no es una ganga aunque el precio lo parezca.
Ropa y calzado: la parte difícil
El maillot personalizado con nombre o diseño propio es de los pocos regalos de ropa que no depende de acertar el gusto, porque el gusto lo pone quien lo encarga. La talla, en cambio, hay que saberla: el corte ciclista es mucho más ajustado que la ropa de calle y la gente suele necesitar una talla más de la que espera.
En zapatillas, lo que importa es la rigidez de la suela y el sistema de cierre. La suela de carbono transmite mejor la potencia y cuesta bastante más; el cierre de rueda tipo BOA se ajusta en marcha y el de velcro no. Salvo que sepas número y horma con seguridad, aquí una tarjeta regalo de una tienda especializada es más sensato que arriesgarse.
Herramientas: la categoría que nunca sobra
Las herramientas de mantenimiento son el regalo que más se usa y el que menos se regala, porque no lucen. Cruzan todos los presupuestos anteriores.
Por debajo de veinte euros, el medidor de desgaste de cadena. Es una pieza de metal que se apoya sobre los eslabones y dice si la cadena está estirada. Cambiar una cadena a tiempo cuesta poco; no cambiarla estropea plato y casete, y ahí la factura se multiplica. Es el accesorio barato con mejor retorno que existe.
En la franja de veinte a cincuenta, un tronchacadenas decente de Park Tool o Pedro’s, y los kits de purgado de frenos hidráulicos, que son específicos de Shimano o de SRAM y no valen para los dos. Purgar en casa sale a cuenta desde la segunda vez, porque en taller se paga por freno.
La que de verdad marca la diferencia es la llave dinamométrica pequeña, del rango que cubre de cuatro a veinte newton metro. En una bici con piezas de carbono, manillar, tija o potencia, apretar de más las agrieta, y es un fallo caro que se comete sin enterarse porque la pieza no se rompe en el momento.
Y si la persona ya tiene lo básico, un pie de taller plegable. Poder trabajar a la altura del pecho en lugar de en cuclillas en el suelo del garaje cambia por completo las ganas de hacer el mantenimiento.
Lo que no conviene regalar
Sillines, potencias y manillares. Dependen de una medida concreta y de una anatomía concreta, y el porcentaje de acierto es bajísimo. Un sillín que a una persona le va bien puede ser insoportable para otra con la misma altura, porque lo que decide es la separación entre isquiones, y eso no se ve por fuera.
Tampoco portabidones si no sabes cómo es el cuadro: en tallas pequeñas y en muchas bicis de montaña no cabe un bidón estándar y hace falta un modelo de extracción lateral. Es un regalo de tres euros que acaba en un cajón por no haber mirado el triángulo del cuadro antes.
Y tampoco ruedas, cassettes ni platos. Todos dependen del estándar de buje, del número de piñones y del tipo de freno que monte la bici, y devolver una rueda montada es bastante más engorroso que devolver un maillot.

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