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Lo primero que conviene tener claro antes de comprar: esto es una reproducción moderna, no una camiseta de 1965. Ninguna tienda vende por treinta o cuarenta euros una prenda de aquella temporada, y las que sí lo son se mueven en otro mercado, con otros precios y con un problema real de falsificaciones.

Dicho eso, la camiseta tiene sentido. Conmemora el año en que Eusébio ganó el Balón de Oro, y el diseño de aquel Benfica sigue siendo de los que mejor aguantan el paso del tiempo.

Camiseta retro roja del Benfica en homenaje al Balón de Oro de Eusébio en 1965

El número y el nombre: no lo des por hecho

Es el punto donde más se equivoca la gente al comprar, y donde la versión anterior de este artículo daba por sentado algo que no se puede dar por sentado.

Las reproducciones de esa época no son todas iguales. Unas se venden lisas, sin dorsal. Otras llevan un diez estampado. Otras añaden el apellido cruzando la espalda. Cuál de las tres te llega depende de la referencia concreta, y el anuncio no siempre lo deja claro.

Si lo que pagas es la fidelidad histórica, la comprobación es sencilla: busca fotografías del Benfica de aquella temporada y compara. Si lo que quieres es llevar la camiseta, ninguna de las tres opciones está mal y la decisión es de gusto.

Licencia: qué tienes delante

Hay dos productos distintos vendiéndose con las mismas fotos.

Las reproducciones con licencia identifican al licenciatario en la etiqueta y reproducen el escudo tal como era. Las genéricas usan los colores y el corte, pero suelen esquivar el escudo o sustituirlo por una versión aproximada que no resiste una comparación con una foto de la época.

Ninguna de las dos es un fraude mientras el precio corresponda. El problema es pagar precio de licencia por una genérica. Tres comprobaciones bastan: que la etiqueta nombre a quien concede la licencia, que el escudo coincida con el de aquellos años, y desconfiar de cualquier anuncio que use la palabra oficial sin decir oficial de quién.

Por qué esta camiseta y no otra

La respuesta está en el jugador, y las cifras siguen siendo difíciles de creer.

Eusébio da Silva Ferreira nació en 1942 en el barrio de Mafalala, en Lourenço Marques, hoy Maputo, y llegó al Benfica en mayo de 1961. Marcó 733 goles en 745 partidos a lo largo de su carrera. En partidos oficiales con el Benfica, 473 en

  1. Con Portugal, 41 en 64. Es el máximo goleador de la historia del club.

Ganó el Balón de Oro en 1965 y quedó segundo en 1962 y en 1966. Los futbolistas portugueses acumulan siete Balones de Oro: cinco son de Cristiano Ronaldo y uno de Figo en 2000, así que el de Eusébio fue el primero que llegó a Portugal.

Y luego está 1966. Fue el máximo goleador del Mundial con nueve goles y ganó la Bota de Oro. Dos de ellos eliminaron a Brasil. Cuatro llegaron contra Corea del Norte, en un partido que Portugal perdía 0-3 y acabó ganando 5-3. En la semifinal contra Inglaterra marcó de penalti y se fue del campo llorando, y aquel partido se recuerda en Portugal como el Jogo das Lágrimas. Portugal acabó tercera, su mejor resultado en un Mundial.

Le llamaban Pantera Negra, Perla Negra y, sencillamente, o Rei.

Talla

El corte retro suele ser más ancho y más corto que el de una camiseta actual, pero no siempre: algunas reproducciones son de patrón moderno con estampación de época, y quedan bastante más ceñidas de lo que la foto sugiere.

Como la letra de la talla no significa lo mismo en unas y en otras, lo que funciona es medir. Coge una camiseta que te siente bien, extiéndela en plano y mide de axila a axila. Ese número, comparado con la tabla del vendedor, acierta mucho más que pedir la talla de siempre.

Cuidados

Lavar en frío y del revés, sin lejía y sin secadora. Es la estampación lo que manda aquí más que el tejido: el vinilo y el flocado se agrietan y se despegan con el calor, y una vez levantados no se vuelven a pegar.

Si la vas a enmarcar, cristal con filtro ultravioleta. El rojo es de los pigmentos que antes se apagan con la luz, y una camiseta colgada frente a una ventana pierde el color en cuestión de meses.

Para guardarla, mejor doblada y con papel de seda sin ácido que colgada de una percha. El peso del algodón, sostenido siempre por los mismos dos puntos, termina deformando los hombros.

No es una inversión

La versión anterior de este artículo decía que sí, y era falso, así que conviene decirlo con claridad: una reproducción moderna fabricada en serie no se revaloriza. No hay escasez que la sostenga.

Lo que sí sube de precio es el material de época con procedencia acreditada, y sobre todo lo que un jugador llegó a vestir en un partido. Eso es otro mercado, con precios de otro orden y con suficientes falsificaciones como para que comprar sin peritaje sea mala idea.

Compra esta camiseta para ponértela, no para guardarla esperando que valga más.

Conclusión

Merece la pena por el jugador y por el diseño, que es de los que no envejecen.

Antes de pagar: mira el escudo, mira quién concede la licencia y mide de axila a axila. Y no pagues precio de fidelidad histórica por una prenda que está inspirada en aquella época en lugar de reproducirla.

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